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Cómo evitar que la acidez gástrica se convierta en cáncer

A couple enjoys a meal while laughing about their day.

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Las pruebas de rutina para la detección de cáncer en adultos sanos, como las mamografías y las colonoscopias, han contribuido en gran medida al diagnóstico temprano de casos de cáncer de mama y de colon, como así también de cáncer en otros órganos.

Pero en lo que se refiere a otros tipos de cáncer, es posible que no exista una prueba o procedimiento regular que permita una detección en las primeras etapas. Uno de esos tipos de cáncer es el de esófago, el conducto por el que descienden los alimentos para llegar al estómago.

Los tipos de cáncer que atacan la parte inferior del esófago, los más frecuentes entre los estadounidenses, suelen ser provocados por el ácido del estómago que, al derramarse, daña el revestimiento del esófago. Sin embargo, la gente suele atribuir la acidez estomacal simplemente a la comida picante.

Y sin una prueba de rutina para detectar el cáncer de esófago, muchas de sus víctimas solo descubren que lo tienen después de que se propaga. Aproximadamente una de cada cinco personas con cáncer de esófago sobrevive durante cinco años después de su diagnóstico. Pero este índice es considerablemente superior al de unas pocas décadas atrás.

La clave es mantenerse alerta. Averigüe si corre riesgo de padecer cáncer de esófago y hable con su médico sobre la acidez gástrica. El cáncer de esófago suele tardar años en desarrollarse, por lo que es posible detectar y tratar el problema antes de que se convierta en cáncer.

Es importante recordar que la acidez gástrica no siempre es inofensiva. Infórmese sobre los signos que deberían ser motivo de preocupación y sobre los medios para obtener ayuda.

Cuando la acidez no se trata

Aunque se denomina cardialgia, seguramente sabrá que este término es inapropiado, ya que esta afección no tiene nada que ver con el corazón. Lo que en realidad ocurre es que el ácido utilizado por nuestro estómago para digerir los alimentos sube al esófago y lo daña.

Cuando este problema se prolonga durante mucho tiempo, se produce una afección llamada enfermedad por reflujo gastroesofágico o ERGE.

Si no se trata, la ERGE puede provocar una reacción de afecciones en cadena:

  • Esofagitis: inflamación en el revestimiento del esófago, a menudo, debido al ácido del estómago.
  • El esófago de Barrett: si la ERGE continúa, las células que recubren el esófago comienzan a cambiar, lo cual aumenta las probabilidades de que se desarrolle el cáncer. Identificar y curar esta afección antes de que se convierta en cáncer es una forma clave de prevenir dicha enfermedad.
  • Cáncer de esófago. Esta es una de las consecuencias menos frecuentes pero también más graves de la acidez estomacal crónica.

No todas las personas con cáncer de esófago experimentan acidez gástrica. Más del 40 por ciento de las personas con esófago de Barrett no tienen acidez ni otros síntomas.

En estos pacientes, los médicos a veces detectan lesiones en el esófago cuando los examinan por otras razones.

Pero no todo el mundo corre el mismo riesgo de padecer cáncer de esófago. Y aquellos que corren un mayor riesgo deben prestar especial atención.

Conozca su nivel de riesgo

Hay dos tipos de factores de riesgo: los que podemos controlar y los que no.

No hay nada que podamos hacer respecto de nuestro género (los hombres son mucho más propensos a padecer cáncer de esófago), nuestra edad (los adultos mayores de 50 años tienen más probabilidades de sufrirlo) o los antecedentes que haya en nuestra familia de este tipo cáncer.

Pero sí podemos controlar otros factores de riesgo, entre ellos:

  • El fumar
  • La obesidad
  • El reflujo ácido (o acidez gástrica) no controlado

En otras palabras, las mejores medidas para prevenir el cáncer de esófago son dejar de fumar, ser estricto en lo relativo a mantener un peso saludable y controlar la acidez o el reflujo ácido. Existe medicación eficaz que ayuda a tratar el reflujo ácido.

Los pacientes que tienen uno o más de estos factores de riesgo deben tomarse más en serio el reflujo ácido, incluso si no ocurre todos los días ni todas las semanas. Para estos pacientes, se puede recomendar una prueba de detección llamada endoscopia digestiva alta.

En este procedimiento, se pasa un pequeño endoscopio con una cámara a través de la boca para examinar el esófago. Por lo general, no es doloroso y suele tardar menos de una hora.

Puede que en poco tiempo llegue una nueva tecnología. Los médicos están investigando una técnica que consiste en que el paciente ingiera una pequeña pastilla atada a una cuerda. El ácido del estómago abre la cápsula y el médico tira de la cuerda, lo cual le permite frotar el dispositivo contra el esófago y recolectar células para analizar.

Independientemente del método, el objetivo es detectar el esófago de Barrett antes de que provoque cáncer.

La mayoría de las personas con esófago de Barrett no saben que lo tienen, pero detectarlo a tiempo es la mejor manera de prevenir el cáncer de esófago. Cuando se descubre este tipo de daño en el esófago, se puede tratar con los siguientes procedimientos, que se llevan a cabo en el mismo día:

Ablación por radiofrecuencia: el uso de calor para destruir la parte dañada del esófago.

Crioablación: el uso de frío para eliminar las partes dañadas del esófago.

Resección endoscópica de la mucosa (EMR): un endoscopio (un tubo estrecho) equipado con una luz y una cámara se introduce en el esófago del paciente. Se pasan herramientas a través del tubo para extraer las partes enfermas del esófago.

Esté atento a estos síntomas

Aunque es mejor detectar el esófago de Barrett antes de que se convierta en cáncer, también es importante estar atento a los "síntomas de alarma". Si experimenta alguno de los siguientes, informe a su médico:

  • Problemas para tragar
  • Acidez estomacal no controlada
  • Dolor o presión en el pecho no relacionado con su corazón
  • Disminución repentina del apetito y pérdida de peso
  • Sudores nocturnos

Es importante no ignorar la acidez estomacal crónica. Más de la mitad de las personas con esófago de Barrett tienen acidez estomacal.

El cáncer no surge de la noche a la mañana. Comienza con inflamación, se torna precáncer y luego se convierte en cáncer. Detener ese ciclo, controlando la acidez gástrica o tratando las lesiones del esófago, es la mejor manera de prevenir el cáncer de esófago.

La ansiedad y el estrés también pueden empeorar la acidez, por lo que AdventHealth está a su disposición para ayudarle a sanar su cuerpo, mente y espíritu. Para obtener más información, visite nuestra página sobre atención para el cáncer.

 

 

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